Esta es una SECCIÓN en nuestro Blog, que inicia de manera formal el 11 de noviembre de 2009.
Es coordinado por María Guadalupe González Cajica, quien es Doctora en Pedagogía por la Universidad Autónoma de Barcelona, España. La Dra. González, actualmente labora en la Universidad Pedagógica Veracruzana.
El propósito de esta SECCIÓN es incorporar a la discusión contemporánea, perspectivas teóricas que permitan dilucidar horizontes de interpretación, así como rescatar el papel de la teoría como constructora de realidades. Cada dos semanas estaremos actualizando esta SECCIÓN. Iniciaremos con textos publicados por la Dra. en otros medios de impacto internacional. Más adelante, se alimentará de textos académicos de alumnos y maestros de diversos posgrados.
PROCESOS DE CONCIENCIACIÓN EN LOS PROYECTOS EDUCATIVOS
Escrito por:
Ma. Guadalupe González Cajica.
La autora nos introduce en las necesidades y procesos de concienciación a la hora de elaborar proyectos educativos. Nos marca unas pautas teórico prácticas en pocas líneas, de forma concreta y explícita.
DESARROLLO
La mayoría de los intelectuales que tienen la tarea de elaborar proyectos educativos, día con día se esmeran, no sólo para agradar a las elites de poder, al configurar y operar una serie de mecanismos curriculares oficiales, sino también en que dicho diseño se legitime socialmente, sobre todo, que la comunidad a quien va dirigido se les reconozca como autoridades intelectuales.
La premura con la que se vive (capitalismo acelerado, sociedad en riesgos, sociedad de la información,...), demanda bases formativas diferentes que replante la vida, en otras palabras, la construcción razonable de proyectos alternativos que superen, de manera procesal, esa crisis generalizada de las ciencias, la vida, el sistema y el mundo.
Todo proyecto académico necesita una praxis que muestre un abanico vectorial (dirección y sentido) de acciones, en cierta medida, reconozca la autonomía para elegir la formación en una diversidad de opciones posibles, en otras palabras, que esta variedad se reconozca así misma y acciones comprometidamente en beneficio de ella.
En otros términos: Se necesita de una cierta concordancia con prácticas de socialización y educación que ponga en marcha en los sujetos controles de conciencia fuertemente internalizados y fomenten identidades del yo relativamente abstractas (Habermas 1991:22).
Ahora bien, ¿cómo concienciar a los sujetos que elaboran los proyectos y los que deben participar en él?, ¿qué procesos deben construirse para interiorizar la concienciación?, ¿cómo
formar identidades dialogantes?, ¿de qué manera los proyectos académicos pueden conectarse con su racionalidad-razonable y con la de otros?, y, ¿hasta qué punto la racionalidad de(los) proyecto(s) académico(s) limitan otras racionalidades?
Tal como muchos teóricos lo han insistido en su producción social, la concienciación posee diferentes matices y texturas, encontrar los por qué (s) de su combinación es complejo y difícil, los caminos explicativos, porque en la mayoría de las ocasiones, no están claros. Es necesario enfatizar que la concienciación no fue gestada en términos de entender un saber, o una situación, sino leer la realidad en su cruda manifestación sociopolítica, con lo cual se desmitifica la idea de método; piense en el trabajo de Freire con la alfabetización realizada en Brasil, que no sólo despertó al pueblo sobre las condiciones sociopolíticas en las que se encontraban, sino que los hizo accionar, es decir, disolvió teórica, metodológica y
prácticamente las imágenes míticas del sistema y de la vida, que atrapan y desintegran a los sujetos, negándolos del mundo y de sí mismos.
En otras palabras, recupera la fe, no únicamente en una posible democracia, sino en las personas; la concienciación da cuenta de lo que somos, hacemos y con quien estamos. Presenta el panorama desolador que muchos teóricos posmodernos han eludido, sólo que Freire agrega la esperanza, la mente, el corazón, el pensamiento y la acción.
La concienciación internalizada en los haceres educativos, es un reto frente a los paisajes situacionales de desconcierto y deslegitimidad de los proyectos y modelos; así también para
quienes viven en la fantasía o en las imágenes míticas del mundo, que en su proceso de desconcienciación las rompe; es verdad que genera resistencias y dudas, pero posibilita
razonamientos-razonables sobre la enseñanza, el aprendizaje, la ciencia, la cultura, la sociedad, las identidades, pero ante todo, potencializa mecanismos de reflexión y acción
conjunta en cada uno de ellos.
Se dice por lo anterior que, los procesos son lentos y necesarios: Por esto, en la lucha por cambiar, no podemos ser ni sólo pacientes ni sólo impacientes, sino pacientemente
impacientes (Freire 1997:63).
Internalizar la concienciación del mundo, el sistema y de sí, mediante los procesos educativos, exige reconocer la pluralidad de contextos de acción y de sus discontinuidades, que da lugar a los convencimientos y negociaciones; en estos procesos comunicativos se forman y mantienen cooriginariamente las identidades.
El diálogo es necesario en todo proyecto, mas no todas las perspectivas lo logran, porque requiere que su lenguaje no sólo sea semiótico, gramatical, epistémico, etc, sino que actúe, en
otros términos, buscar el entendimiento de todas las comunidades que se interrelacionan y entretejen con la escuela, el centro, la universidad, etc. La identificación de mundos “diferentes” y sus respectivas formas de pensar, ser y actuar, son necesarias para que se direccione lo que se cree se debe aprender, no únicamente para acceder a los filtros de selectividad de los sistemas educativos, sino para estar incluido en los nuevos flujos de la llamada sociedad informacional.
El diálogo debe ser una forma de praxis social, que recupere todas las voces de quienes forman parte, accionarlas frente a los riesgos y liberarlos del camino de la certeza. Los proyectos que dialogan, problematizan y revolucionan, al mismo tiempo, se identifican con los movimientos y sueños de hombres y mujeres; aproximarse a esto exige destrezas éticas constructivas, que a veces, no son enseñadas en un proyecto curricular.
La concienciación en su proceso de internalización en los proyectos y modelos educativos conduce a desprenderse de:
Los discursos maniqueístas de la realidad. Formar parte ciegamente de las comunidades científicas (declararse constructivista, posmoderno, cognitivo, estructuralista, posestructuralista, etc.) y contradecirlo con las acciones.
Re-leer las experiencias de otros y lo leído por otros, y, buscar las desconexiones y conexiones con los sujetos involucrados.
Atreverse y actuar, a pesar de lo prohibido y castigado, no sólo denunciando lo que se es, como parte de un mundo que cada día se propone a morir, sino entretejerse responsablemente
con otros, con estrategias y acciones racionales a favor de todos y de cada uno, entre otros.
La concienciación debe fundamentarse en una actuación crítica en conjunción con otros, donde exista fuerza en sus argumentos, hechos que respalden su sentido (rebasar las narrativas), ante todo, dar cuenta de que las identidades tienen voz y acción en la educación; es decir, no basta saber quienes son, sino cómo piensan, comunican y juzgan su propia vida.
Lo anterior, toca uno de los temas polémicos en la actualidad, la igualdad de diferencias, que día a día provoca malestares entre las culturas, como lo ocurrido en 1999, el Ejido Alicante en España, o bien, con los gobiernos de ultra-derecha, como en Austria con Häider, es por esta razón que los proyectos y trabajos científicos deben buscar: (...) la manera más pacífica y democrática de conseguir que en cada territorio vivan gentes de diferentes etnias, orígenes, religiones, culturas y lenguas. Se plantea la vida común como una oportunidad para el
enriquecimiento mutuo y no como una fatalidad (Flecha &Gómez 1995:101). Implica convivir, disentir, al mismo tiempo las razones del yo con los otros, sin imponer juicios,
ni principios, sino filosofarlos en su lógica.
BibliografíaFlecha, R. y Gómez, J. 1995. Racismo. No gracias, ni moderno, ni posmoderno. Barcelona: El Roure.
Freire, P. 1997. A la sombra de este árbol. Barcelona: El Roure.
Habermas, J. 1991. Escritos sobre moralidad y eticidad. Barcelona: Piados/UAB.
FuenteEDUCACIÓN Y FUTURO DIGITAL06 DE FEBRERO DE 2006http://www.cesdonbosco.com/revista/articulos2006/febrero06/guadalupegonzalez.pdf